El Cristo Negro de Esquipulas

cristodeesquipulasEl hombre aquel, dice la leyenda, andaba con su Cristo en procura no de fomentar fé sino de echarse a la bolsa algunos reales. Ocurrió en Guatemala.

Entonces la justicia se le puso al corte y el santo de los milagros desapareció de la tierra chapina en manos de su profanador. No se sabe cómo, pero resulta que el individuo de marras apareció en Guanacaste y con la misma intención: vivir del Negrito.


 Pero el Negrito quería quedarse en Santa Cruz. Cierto día las autoridades de aquel vecindario se pueron en autos y, al igual que las de Guatemala, decidieron prender a quien utilizara la imagen para su propio provecho. El hombre huyó, pero el Negrito quedó colgado de una rama en lo que hoy se llama parque Bernabela Ramos; es decir, en el centro de Santa Cruz.

Algún vecino recogió la imagen y la llevó a su casa; pero al día siguiente no pudo encontrarla. ¿Qué habrá sucedido? ¿Un robo? No: la imagen había regresado al sitio en donde la dejó el buscavidas. De nuevo fue llevada por el devoto santacruceño a su casa; y de nuevo regresó al mismo lugar. Resultado: quería el santo un templo en su honor.

Y el templo se hizo. La imagen, pequeña y renegrida por manos interminables de pintura, se identifica porque le faltan dos dedos en una mano. Y durante muchísimos años - tantos que la tradición se pierde en las mentes más ancianas del pueblo - ha salido por los largos y calenturientos caminos de la bajura y la montaña, casa por casa, aliviando penas y recogiendo limosna.

Fuente: "El Cristo Negro de Esquipulas". La Nación, 23 de enero de 1975.

Extraído de "Extracto del libro "Leyendas Costarricenses" - Elías Zeledón